El objetivo de este acuerdo es impulsar líneas de actuación para la promoción del ahorro y la eficiencia energética en el sector de la edificación.
El IDAE ha presentado esta semana el informe 'Análisis del consumo energético del sector residencial en España', promovido por Eurostat y enmarcado en el programa SECH (Development of detailed Statistics on Energy Consumption in Households). Este estudio trata de poner de manifiesto, mediante la metodología 'bottom-up' (de abajo a arriba) cual es el consumo energético total y por aparatos y usos, del sector residencial, destacando entre todos ellos el consumo de la calefacción, que acapara aproximadamente el 50% del total.
Todos los usuarios que siguieron la iniciativa participaron facilitando argumentos adicionales al que supone atender a la obligación de transponer una directiva europea que está en vigor desde hace 9 años.
Varios portales de Internet se hicieron eco de la iniciativa a través de su propio muro, informando sobre la iniciativa y colgando en su propia web o en sus blogs, artículos o entradas que informaban sobre la petición que se realizaba el día 4 de enero.
La Fundación La Casa que Ahorra, conocedora de la Directiva europea que otorga al ciudadano el derecho a conocer el comportamiento energético de los edificios, se ha sumado al valor que aportan las redes sociales y ha puesto en marcha una iniciativa en Twiter con el mensaje el hashtag: #EtiquetaEnergetica para fomentar este derecho y para que todos seamos conocedores de estos comportamientos. Su objetivo es además que esta Directiva se incluya en el Ordenamiento español, tal y como se ha hecho ya en otros países europeos.
Alberto Coloma, gerente de la Fundación la Casa que Ahorra explica en una entrevista al portal pisos.com esta iniciativa.
Publicado en Ecocontruccion 24/11/2011
La Casa que Ahorra es tan confortable como una casa convencional, o incluso más, pero demanda entre un 70% y un 90% menos de energía.
Tendemos a pensar que la ineficiencia energética tiene que ver con el modo en que generamos el calor o el frío de la casa. Pero en realidad son las pérdidas o las entradas indeseadas de calor las que ponen de manifiesto si la energía se derrocha o no. Por eso La Casa que Ahorra tiene un aislamiento optimizado en sus fachadas, cubiertas y huecos acristalados.
Las pérdidas o entradas indeseadas de calor en nuestras casas se producen sobre todo a través de sus muros y cubiertas. Cuanto mayor sea la superficie expuesta de estos cerramientos con respecto al volumen total interior de la vivienda, mayor será también el riesgo de despilfarro de energía. Por eso, en la medida de lo posible, conviene optar por diseños compactos reduciendo también al máximo los elementos que sobresalgan del edificio.
Una casa correctamente orientada se calienta gratuitamente en invierno gracias al sol, o se mantiene fresca en verano con menos demanda de aire acondicionado. Cada zona geográfica tiene su clima y las casas deben adecuarse a éste desde el inicio de su proyecto, tanto si trata de nueva construcción como si se va a rehabilitar una existente.
Una casa que ahorra tiene un ambiente saludable y sano y para ello necesita una correcta renovación de aire, controlada y suficiente. El fallo más habitual son las fugas de aire incontroladas, normalmente en los puntos de ensamblaje entre ventanas, fachadas, estructuras y otros elementos constructivos.
De nada sirve que la casa ahorre energía si los materiales que la forman son insostenibles. La casa que ahorra ha de tener una "huella ecológica" conocida y reducida. Para ello debe ser construida con materiales respetuosos con el medio ambiente a lo largo de toda su vida útil.
La casa que ahorra contiene todo lo necesario para convertir nuestro hogar en una máquina de vivir eficiente y confortable, buena para nosotros y buena para nuestro planeta.
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